El año pasado, el fotógrafo Mario Aldecoa se encontraba en Everglades Alligator Farm donde trabaja diariamente. Mientras intentaba tomar unas fotografías de los cocodrilos del lugar, iluminando sus ojos con flashes para crear un efecto interesante, uno de estos tomó la iniciativa y derribó uno de los trípodes en los que se encontraba, hundiendo su Canon 60D en las profundidades del pantano, llevándose imágenes y $1.300 dolares en equipos.
1235924_10151501526235736_1399978369_n-L
A pesar de que al día siguiente buscó en sus alrededores, intentando encontrar su preciada cámara, no hubo suerte. Pero 8 meses después lo impensable sucedió: uno de los cuidadores del lugar vio como uno de los cocodrilos, al salir del agua, arrastraba la cámara por su correa a lo largo de la arena. Tras rescatarla, solo una cosa se le ocurrió comprobar: la tarjeta de memoria.
Y allí estaba, intacta, algo golpeada por el agua y el viaje que tuvo, pero milagrosamente sus contenidos digitales estaban vivos y listos para ser recuperados. La imagen, unos momentos antes de que la tragedia sucediese, impagable:
Gators
Una razón más para comprar equipo de marca y calidad.